Mariposas que van y vienen, hacen el amor y mueren, duran lo que viven, viven lo que duran.
Viajan miles de kilometros y regresan. Del norte al sur escapando del frio y del sur al norte para armar bien su nido. Pisar una es matar 400 huevos, verlas en el aire es vivir en un sueño.
Los árboles verdes se vuelven naranjas y negros. Las monarcas mariposas invaden todo lo celeste del cielo desplegando su vuelo en un suave aleteo.
México, país privilegiado de este espactáculo y mis ojos tuvieron la suerte de mirarlas por un rato.